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Continúan sorprendiendonos tanto Keith Jarret y Charlie Haden, como el sello ECM con este nuevo disco que se publicó a finales de mayo de 2010. Jasmine es sin lugar a dudas una obra maestra, una lección de madurez, sencillez y pasión por la música y la vida, lección que nos dan estos dos grandes músicos que desde la década de 1960 han venido realizando individualmente una infinidad de experimentos y creaciones artísticas siempre arriesgadas e incluso polémicas, pero de un nivel musical excepcional.
Jasmine está compuesto por ocho temas que forman parte del "cancionero americano", algunos son conocidos standards y otros son temas de amor más recientes como Someday I'll fly away. El formato de dúo de piano y contrabajo ha sido exitoso en varias ocasiones, sin embargo eso no elimina el reto que significa lograr una sonoridad cálida y expresiva con tan solo dos instrumentos, uno de ellos dificil de escuchar para los oídos no educados. Es un disco que no trae virtuosismos ni solos egocéntricos, no pretende poner en frases musicales las complejas reflexiones sobre la existencia ni mucho menos las viejas y anacrónicas pasiones políticas que identificaron a sus autores en décadas pasadas. Jasmine es un encuentro con la amistad, con aquella experiencia de dialogar con la música, experiencia que solo es posible en el jazz.
Un disco de standards y temas de amor no sería el que más se esperaría de Jarret y Haden, aunque el bajista ya había hecho un experimento parecedio en The art of the song en 1998. Tampoco es algo que uno esperaría del sello ECM, que se ha caracterizado por ir siempre a la vanguardia. Sin embargo Jasmine, en su equilibrio entre lo común y lo único, es capáz de hacer vibrar los huesos, de hacernos pensar sobre el valor de la sencillez, la amistad y también la vejez, ésta última como el momento de detenerse y empezar a recuperar la capacidad o el "sentido" del asombro que parece quedarse en la tierna infancia.
Jarret, quien a sus 65 años ha cambiado de cierta forma su actitud frente a la vida y la música, recomienda de manera muy sincera escuchar este disco en pareja; bien sea dicha pareja de esposos, novios o los amigos que, al igual que Jarret y Haden, se volvieron a encontrar luego de muchos años. Comparto totalmente la recomendación de Jarret, pues es un disco que invita a la conversación desde la primera nota, la conversación libre, espontánea y alegre, llena de recuerdos y emociones. No he tenido la oportunidad de escucharlo acompañado, pero el efecto es el mismo si se escucha solo, es imposible dejar de hacerse preguntas, de conversar con uno mismo.
Definitivamente Jasmine es mucho más que un disco, es un mensaje claro, una invitación a la pausa, al encuentro y al reencuentro con los que hemos olvidado parcialmente, y es también un mensaje para aquellos que creen que con el paso de los años, el asombro desaparece.
Para que entiendan el porqué de esta reseña un poco trascendental, aquí están Keith y Charlie hablando sobre la experiencia de Jasmine.
Para que entiendan el porqué de esta reseña un poco trascendental, aquí están Keith y Charlie hablando sobre la experiencia de Jasmine.



